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Asociación Juana Jugán |
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Al servicio de los Ancianos, en el espíritu de las Bienaventuranzas, en colaboración con las Hermanitas de los Pobres.
Compartir el carisma de los Institutos religiosos con los laicos abre hoy “un nuevo capítulo, rico de esperanza, en las relaciones entre las personas consagradas y el laicado”, escribía Juan Pablo II en el 1996. Aprobada por la Iglesia el 5 de Septiembre 1998, la Asociación Juana Jugán, responde muy bien en este orientación nueva y esperanzadora. Si la colaboración entre las Hermanitas y los laicos existe desde los orígenes de la Congregación, su concretización bajo esta forma marca un nuevo paso en estas relaciones. La Asociación ofrece a los laicos, hombres y mujeres, la oportunidad de compartir las riquezas espirituales de las hermanitas de los pobres, de participar en su misión apostólica de hospitalidad hacia los ancianos pobres, y contribuir a la irradiación del carisma de su Fundadora en los lugares donde viven o trabajan. Juana Jugán consideraba la hospitalidad como un humilde servicio fraterno uniendo en una misma familia a las Hermanitas, personas mayores y colaboradores laicos deseosos de servir a Cristo en la persona de sus hermanas y hermanos mayores.
LA ASOCIACIÓN ES UNA RESPUESTA ACTUAL A ESTA VISIÓN PROFÉTICA DE JUANA JUGÁN SU ESPIRITU Es tan hermoso ser pobre (Juana. Jugán) Los miembros de la Asociación comparten el espíritu de Juana Jugán, que es el de las Bienaventuranzas: espíritu de mansedumbre y humildad, en el servicio alegre y desinteresado a los ancianos, en los cuales reconoces a la persona de Cristo. Animados por este espíritu, quieren contribuir para acogerles, hacerles felices como en una gran familia, acompańarle espiritualmente, respetando sus creencias y rodeándolos hasta el término de sus vida. Cada Asociado está, pues, llamado a desarrollar en él las actitudes espirituales vivida por Juana Jugán: * Fe viva y confianza en la Providencia * Amor personal a Cristo, reconocido en las personas mayores * Olvido de sí, alegría y espíritu de alabanza.
LA MISIÓN No olviden nunca que el pobres es Nuestro Seńor (Juana. Jugán) Los miembros de la Asociación Juana Jugán participan en la misión apostólica confiada de la Iglesia a las Hermanitas: la de la hospitalidad para con las personas mayores pobres. Cada uno ofrece el tipo de compromiso y de colaboración al cual él/ella se siente llamado, según sus posibilidades y sus obligaciones familiares y/o profesionales. Las formas de servicio son diversas. Pueden incluir: * la participación a ciertas tareas hospitalarias, * la animación pastoral, recreativa, cultural, * la contribución a la ayuda misionera, * el servicio directo en una casa de misión de las Hermanitas; * la ofrenda de su oración y de sus sufrimientos por las intenciones de la Congregación. Atentos a la llamada de la Iglesia, los miembros de la Asociación son “conscientes de participar su misterio de comunión y de su energía apostólica y misionera... en la rica variedad de vocaciones y condiciones de vida” (Christifideles laici, n° 64).
COMPROMISO Dénse de todo corazón (Juana. Jugán) La Asociación Juana Jugán está abierta a los católicos, hombres y mujeres, al menos de 18 ańos, deseosos de dar una mayor vitalidad a su fe cristiana y de colaborar a la misión apostólica de las Hermanitas de los Pobres. Tras un período inicial que comporta un tiempo de formación el compromiso en la Asociación se sella con una promesa anual, según la siguiente fórmula: "Ante tí, Seńor Jesús, con tu gracia y bajo la protección de la Virgen María, me comprometo en la Asociación Juana Jugán de las Hermanitas de los Pobres, por un ańo. Prometo servirte con alegría y amor en la persona de los Ancianos, siguiendo el ejemplo de humildad y confianza que Juana Jugán nos dejó". |
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