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Voluntarios |
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Toda la vida de las Hermanitas, “dada con las manos llenas”, no bastaría para mantener una vida de bienestar, de las casas de los ancianos. Por suerte, las Hermanitas no están solas: los amigos y voluntarios están cerca a sus obras y añaden aún más de lo necesario! Hay mil maneras para ayudar y amar a los ancianos. Algunos tienen necesidad de amistad para salir de su soledad: encuentran amigos que los visiten o les escriban. Otros viven momentos de tristeza por falta de una persona próxima porque la pesadez de los años se hace sentir: encontrarán amigos capaces de escucharlos con respeto y confortarlos. En las casas de las Hermanitas se puede prestar ayuda de mil maneras: acompañar a los ancianos cuando tienen necesidad de salir, preparar fiestas, sostener las actividades organizadas para los mismos ancianos (teatro, laboratorio por los trabajos manuales, colaborando a la venta de los trabajos confeccionados durante el año, en beneficio de una casa en un país de misión), por el servicio de la comida. Otros se prestan para acompañar a las Hermanitas en la colecta, para hacer comisiones, para asegurar la presencia en el estándar, para trabajar en el jardín. Todos estos amigos de las Hermanitas pueden encontrarse en la oración.
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